El Caribe Calienta a Europa

Los océanos son el gran motor del clima en la tierra. El mar funciona como un gran regulador térmico en el planeta: presenta una gran inercia térmica e influyen en los climas, refrescando las zonas cálidas y calentando las zonas frías. Existe un continuo intercambio de energía entre la atmósfera y el agua del mar.


Los océanos cubren aproximadamente 361 kilómetros cuadrados (Km2), lo que representa el 70,8% de la superficie terrestre. La masa total de los océanos es unas 280 veces la de la atmósfera y la cantidad de calor que es capaz de almacenar es aproximadamente 1.200 veces superior a la de del aire.


La cantidad de radiación solar absorbida por la tierra disminuye con la latitud desde el ecuador a los polos. Son estas variaciones en el calentamiento de las masas de agua de los océanos y la corteza terrestre las que provocan la circulación en los océanos y en la atmósfera, manteniendo activo al ciclo hidrológico. El transporte de calor desde el ecuador a los polos se produce de tres formas: por las corrientes oceánicas que llevan agua caliente, por la circulación atmosférica (vientos) que lleva aire caliente y calor en forma de vapor de agua.


El transporte de agua caliente hacia los polos por las corrientes oceánicas tiende a calentar la atmósfera de las altas latitudes, especialmente durante el invierno. Esto proporciona una influencia moderada en el clima y ayuda a explicar los inviernos más benignos en Europa Occidental, afectada por la corriente del Golfo y en Japón, afectado por la corriente de Kuroshio. Es por ello que en Londres llueve tanto y el tiempo es borrascoso en Escocia.


Las masas de agua, como los océanos, tienden a moderar las temperaturas en las zonas costeras de las regiones templadas y polares, lo que resulta en inviernos y veranos más suaves en comparación con las regiones interiores de los continentes. Esto se debe principalmente a la capacidad del agua para transferir el calor de manera más eficiente a través de la convección, en comparación con el aire.

 

Este fenómeno se puede observar en muchas partes del mundo. Por ejemplo, en la costa oeste de América del Norte, California experimenta inviernos más suaves en comparación con el interior de Norteamérica debido a la influencia del Océano Pacífico. Del mismo modo, en Europa, las regiones costeras del oeste, como el Reino Unido, tienen inviernos más suaves gracias a la Corriente del Golfo.


Es importante señalar que el cambio climático y otros factores pueden afectar estos patrones. La comprensión de cómo los océanos interactúan con la atmósfera, y cómo estas interacciones están siendo alteradas por el cambio climático, nos recuerda la necesidad de tomar medidas concertadas para mitigar los impactos adversos y preservar el delicado equilibrio que influye en los climas locales y regionales.